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San Pedro: el desafío de mantener conectada la vida

Foto del escritor: generacionesperanz5
generacionesperanz5
24 ago
3 min de lectura

Publicado: 24/8/2026. Cochabamba, Bolivia.

Redacción: Margarita Crespo/ GYBN

Edición: Micaela Daniela Inturias Soliz / AJNAB


Foto: Carlos López/Los Tiempos
Foto: Carlos López/Los Tiempos

Un refugio natural en medio de la ciudad

La serranía de San Pedro es un relicto de vegetación en medio de la urbe cochabambina. Este espacio alberga especies de importancia ecológica, entre ellas el Leopardus geoffroyi, conocido como gato montés. Sin embargo, una pregunta resulta clave: ¿cómo logran estas especies mantenerse en un espacio cada vez más fragmentado y cómo se sostiene el intercambio genético entre sus poblaciones?

Para que la fauna pueda reproducirse y mantener poblaciones saludables, es necesario que exista flujo génico, es decir, intercambio de genes entre diferentes poblaciones. Cuando este intercambio se reduce, las especies quedan más aisladas y aumenta el riesgo de problemas genéticos que podrían contribuir a su desaparición local.

Foto: Global Youth Biodiversity Network / WWF Bolivia
Foto: Global Youth Biodiversity Network / WWF Bolivia

Los corredores que deberían conectar la vida

En teoría, el flujo de especies hacia San Pedro debería darse mediante corredores ecológicos que conectan la serranía con el Parque Nacional Tunari. Entre ellos se encuentran el río Wara Wara, el río Rocha y diferentes torrenteras.

Sin embargo, la existencia de estos corredores no garantiza que todas las especies puedan utilizarlos. La segunda fase del Proyecto Atuq: conservación con participación ciudadana evaluó la presencia de fauna y flora en estos espacios y encontró diferencias importantes en la capacidad de desplazamiento.

Las especies generalistas, que pueden adaptarse a distintas condiciones, logran desplazarse de un extremo a otro. Las especies especialistas, en cambio, enfrentan mayores dificultades porque dependen de recursos específicos para sobrevivir.

Cuando el camino no es suficiente

El problema también alcanza a los polinizadores. Aves e insectos necesitan encontrar diversidad de flores que les permitan alimentarse y continuar su desplazamiento. Cuando estos recursos desaparecen, el corredor deja de funcionar como una conexión efectiva.

Algo similar ocurre con las plantas. La intervención humana dificulta la dispersión de semillas y modifica la composición de las comunidades vegetales. Como resultado, las especies presentes en las faldas del Parque Nacional Tunari, las torrenteras y la serranía de San Pedro presentan diferencias importantes.

Esto evidencia que la conectividad funcional, es decir, la posibilidad real de que las especies se desplacen y mantengan sus poblaciones conectadas, es reducida.

Una conexión que podría desaparecer en época seca

El muestreo del proyecto se realizó durante el periodo de mayor diversidad, entre enero y marzo, cuando gran parte de la flora se encontraba en floración. Durante esta temporada se identificaron 74 especies de plantas en flor.

A pesar de que las condiciones eran favorables, la conectividad observada fue baja y principalmente unidireccional, desde el Parque Nacional Tunari hacia la serranía de San Pedro. Esto plantea una preocupación: durante la época seca, cuando disminuyen los recursos disponibles, la conectividad podría ser prácticamente nula.

Foto: Margarita Crespo/ Global Youth Biodiversity Network
Foto: Margarita Crespo/ Global Youth Biodiversity Network

Especies introducidas, otra presión sobre el ecosistema

A la fragmentación se suma la presencia de especies introducidas. En la flora, la preferencia por especies exóticas en áreas verdes urbanas limita el uso de plantas nativas, que son fundamentales para recuperar los corredores ecológicos.

En la fauna, destaca la presencia de Apis mellifera, la abeja melífera. El proyecto observó una menor diversidad de insectos nativos en los sitios donde esta especie estaba presente, lo que representa una presión adicional para los polinizadores locales.

Conservar San Pedro también es proteger la ciudad

La conectividad y la diversidad biológica de la serranía San Pedro enfrentan una creciente presión debido a la fragmentación del hábitat y la presencia de especies introducidas.

Ante esta situación, su conservación requiere acciones que integren protección ambiental e infraestructura verde urbana. Mantener este relicto natural no solo significa proteger a las especies que lo habitan, sino también conservar servicios ecosistémicos fundamentales para Cochabamba.

La serranía contribuye a la fijación de carbono, la regulación del microclima, la infiltración de agua y recarga de acuíferos, la retención de suelos y el control de la erosión. También ofrece hábitat para polinizadores nativos y espacios para la recreación y la educación ambiental.

Proteger San Pedro es, en última instancia, proteger una parte de la vida que todavía conecta a Cochabamba con su naturaleza.



AJNAB – Agencia Juvenil de Noticias Ambientales Bolivia


 
 
 

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