¿Y si las ciudades fueran diseñadas por quienes más las recorren? La mirada de la niñez puede transformar Bolivia
- generacionesperanz5
- 10 jul
- 4 min de lectura
Publicado: 10/07/2026. Cochabamba, Bolivia.
Redacción: Gabriela Rodriguez / AJNAB
Edición: Rodrigo Meruvia Soria

"Los niños son los mejores expertos sobre cómo es crecer en su propia ciudad". Esta idea, impulsada por organismos internacionales como UNICEF y ONU-Hábitat, está cambiando la forma de entender el urbanismo en distintos países. Ya no basta con que arquitectos, ingenieros o autoridades decidan cómo deben ser las calles, los parques o las plazas; hoy cobra fuerza una pregunta fundamental: ¿por qué no incluir también la voz de quienes viven esos espacios todos los días?
En Bolivia, donde aproximadamente una de cada tres personas es menor de 18 años, pensar ciudades desde la mirada de la niñez no solo representa un acto de participación, sino también una oportunidad para construir comunidades más seguras, inclusivas y sostenibles.
La ciudad cambia cuando se mira desde un metro de altura
Mientras los adultos suelen preocuparse por el tráfico, los tiempos de traslado o la infraestructura, niñas y niños observan aspectos completamente diferentes.
¿Existe una acera segura para caminar? ¿Hay árboles que den sombra? ¿Se puede cruzar una avenida sin correr riesgos? ¿Hay parques donde jugar? ¿Una persona con discapacidad puede desplazarse sin obstáculos?
Estas preguntas revelan una realidad muchas veces ignorada: una ciudad pensada únicamente para los vehículos difícilmente será una ciudad amigable para las personas.
Según UNICEF, cuando una ciudad responde a las necesidades de la infancia también mejora la calidad de vida de adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con discapacidad y familias enteras.
Bolivia todavía tiene un camino por recorrer
Más del 70 % de la población boliviana vive actualmente en áreas urbanas. Ciudades como Cochabamba, La Paz, El Alto y Santa Cruz enfrentan desafíos relacionados con el crecimiento desordenado, la contaminación del aire, el déficit de áreas verdes, la inseguridad vial y las dificultades de acceso para muchas personas.
Aunque la Constitución Política del Estado y el Código Niña, Niño y Adolescente reconocen el derecho de la infancia a participar en los asuntos públicos, esta participación aún es poco frecuente cuando se planifican barrios, parques, ciclovías o proyectos urbanos.
Escuchar a la niñez también mejora las ciudades
Lejos de ser simples espectadores, niñas, niños y adolescentes conocen muy bien el territorio donde viven.
Ellos caminan diariamente hacia la escuela, utilizan el transporte público, juegan en plazas y recorren calles que muchas veces presentan riesgos que los adultos pasan por alto.
Su experiencia cotidiana permite identificar cruces peligrosos, veredas deterioradas, espacios mal iluminados o parques poco funcionales. Esa información puede convertirse en una herramienta valiosa para mejorar el diseño urbano y orientar las inversiones públicas hacia soluciones que respondan realmente a las necesidades de la comunidad.

Ciudades más verdes para enfrentar el cambio climático
La crisis climática también forma parte de las preocupaciones de las nuevas generaciones.
Cuando participan en procesos de planificación, niñas y niños suelen proponer más árboles, ciclovías, jardines comunitarios, recuperación de ríos, áreas verdes y espacios donde la naturaleza tenga un lugar protagónico. No se trata únicamente de preferencias estéticas; son medidas que ayudan a disminuir las temperaturas urbanas, mejorar la calidad del aire, conservar la biodiversidad y reducir los impactos del cambio climático.
Participar también es aprender ciudadanía
Incluir a la niñez en las decisiones públicas tiene beneficios que van más allá del diseño de las ciudades.
Cuando sus opiniones son escuchadas y tomadas en cuenta, desarrollan habilidades como el liderazgo, el pensamiento crítico, el diálogo y el trabajo colaborativo. Al mismo tiempo, fortalecen su confianza en las instituciones y comprenden que los problemas colectivos requieren soluciones construidas entre todos.

Del discurso a la acción
Diversas experiencias impulsadas por UNICEF, ONU-Hábitat y Save the Children muestran que la participación infantil genera mejores diagnósticos, fortalece la apropiación de los espacios públicos y mejora la calidad de las decisiones urbanas.
En Bolivia, especialistas plantean la necesidad de crear consejos consultivos de niñas, niños y adolescentes en los municipios, incorporar su participación en los planes de desarrollo urbano, impulsar presupuestos participativos y utilizar herramientas como recorridos urbanos, mapas colaborativos y tecnologías digitales para recoger sus propuestas.
Escuchar hoy para construir el mañana
Las ciudades del futuro no deberían diseñarse únicamente para las nuevas generaciones, sino junto a ellas.
Escuchar la voz de niñas, niños y adolescentes no significa cederles todas las decisiones, sino reconocer que conocen de primera mano los espacios donde viven, estudian y juegan. Integrar esa mirada con el conocimiento técnico puede ayudar a construir ciudades más humanas, accesibles y resilientes.
Porque una ciudad que funciona para una niña de ocho años probablemente también será una mejor ciudad para todas las personas.
UNICEF. Shaping Urbanization for Children: A Handbook on Child Responsive Urban Planning (2018).
UNICEF Comité Español. Manual para una planificación urbana responsable con la infancia (2018).
ONU-Hábitat. Global Public Space Toolkit (2015).
ONU-Hábitat. People-Centered Smart Cities Toolkit (2020).
Save the Children. Practice Standards in Children's Participation (2005).
Convención sobre los Derechos del Niño (ONU, 1989).
Código Niña, Niño y Adolescente (Ley N.º 548, Bolivia).
Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia.





Comentarios